EMPRENDIMIENTO SANITARIO: FISIOTERAPIA Entrevista con una empresaria del sector (Paloma Mora) - Fisioterapia y Osteopatía Paloma Mora

Cuando hablamos de emprendimiento sanitario solemos hacer referencia a proyectos innovadores con base tecnológica, al diseño de dispositivos wearables, aplicaciones móviles y software para profesionales de la medicina, servicios de salud on line, investigación científica y startups, sobre todo startups, como si algunos modelos de negocio no escalables no fueran también una opción atractiva para los emprendedores y no merecieran la atención de comunicadores y expertos del ámbito empresarial. En este sector sanitario español, las farmacias, parafarmacias, clínicas dentales, ópticas y gabinetes de psicología son negocios en auge que también despiertan gran interés por su visibilidad, al ser objeto de gran consumo por parte de la población.

Pero hay un tipo de emprendimiento menos mediático, aunque tan necesario e imprescindible como los citados: los centros y clínicas de fisioterapia. Hace 60 años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) definió la fisioterapia como «el arte y la ciencia del tratamiento por medio del ejercicio terapéutico y agentes físicos como el calor, el frío, la luz, el agua, el masaje y la electricidad».

La fisioterapia se encuadra entre las actividades profesionales consideradas inequívocamente vocacionales, como parece lógico en cualquier profesión del sector sanitario. El estrecho contacto personal, físico y psicológico con el paciente exige al terapeuta un compromiso con ciertos valores ineludibles. Ética, empatía, sensibilidad y paciencia caracterizan a cualquier buen profesional sanitario.

Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2017 había en España 51.130 fisioterapeutas colegiados, lo que supone 1,10 profesionales por cada 1.000 habitantes. Esta disciplina sanitaria se sitúa por detrás de enfermeros (6,43), médicos (5,44) y farmacéuticos (1,55), pero por delante de dentistas (0,79), psicólogos (0,55) y ópticos-optometristas (0,37). El ratio establecido por la OMS es de un fisio por cada 1.200 habitantes, que en España se cumple sobradamente a nivel nacional, pero de forma descompensada, porque aunque en algunas zonas -provincias o comunidades autónomas- se supera ese promedio, en otras existe un déficit evidente.

Aproximadamente, dos tercios de los fisios colegiados son mujeres y se acercan al 40% los que trabajan por cuenta propia -autónomos-. Como curiosidad, cabe destacar que hay muchas más mujeres entre los profesionales asalariados y más hombres entre los autónomos, lógico si tenemos en cuenta que este género aún sigue siendo mayoría entre los emprendedores.

La figura del fisioterapeuta se ha convertido en imprescindible en el deporte de alta competición, incluso cantantes y compañías de teatro y danza suelen viajar en sus giras acompañados de un fisio en lo que parece la parte más glamourosa de esta profesión, la fisioterapia deportiva. Otras especialidades, como la fisioterapia geriátrica, adquieren más relevancia conforme envejece la población mundial, junto a otras más desconocidas, como la pediátrica, la neurológica o la respiratoria.

Para hablar sobre el emprendimiento en este sector sanitario nos hemos acercado a una clínica de fisioterapia ubicada en el municipio de Colmenar Viejo (Madrid), regentada por una auténtica emprendedora, Paloma Mora (1980), que empezó a trabajar por cuenta propia en un pequeño local cuando aún no había cumplido los 22 años, recién lograda su diplomatura de fisioterapia.

 

– Resulta inevitable comenzar preguntando por qué alguien tan joven en su momento decide trabajar por cuenta ajena en lugar de hacerlo como asalariada.

Bueno, mis padres compraron un pequeño local de 65 metros cuadrados cuando yo cursaba segundo de carrera para tener la posibilidad de poner algún tipo de negocio o, si yo quería en un futuro, montar mi propio centro de fisioterapia. Y cuando ya estaba finalizando mis estudios, lo tenía prácticamente claro, no quería ponerme a buscar trabajo, sino que quería empezar a ejercer mi profesión. Mi familia me apoyó mucho, ya que mi padre siempre había trabajado por cuenta propia y me gustaba eso de “ser tu propio jefe”.

– ¿La inexperiencia y la juventud supusieron algún obstáculo?

Al principio me daba mucho miedo porque era yo sola la que debía enfrentarme a todo, diversas lesiones, el trato personal con los interesados, administración, atención telefónica, etc… Pero mi familia me asesoraba en lo que podía en todo momento. Pensé en buscar un socio, de hecho hablé con dos fisios que conocía, pero no se atrevieron. Eso fue el empuje final para decidirme a empezar sola la aventura. Además, por experiencias personales en mi familia y entorno, eran muchos los que me desaconsejaban lo de “las medias”.

A su vez, esa inexperiencia me incitó a matricularme en cursos como una loca y en un año no descansé, ya que durante los días laborables atendía el negocio y los fines de semana me dedicaba a estudiar más.

– ¿Tuviste que realizar una inversión elevada para montar un centro de estas características?

Fueron mis padres los que me dieron esta oportunidad: ellos se encargaron de correr con todos los gastos iniciales (obra, licencias, y aparatos). Comencé con dos camillas para los dos gabinetes que tenía en un principio, una lámpara de infrarrojos, un equipo de ultrasonido y otro de electroterapia. Así que sí que fue una inversión importante al inicio la que tuvieron que hacer. Luego, con el tiempo, ya adquirí el local de al lado, por lo que amplié en superficie y en más equipos (láser, magnetoterapia, microondas y más camillas).

– ¿Ayudas económicas oficiales?

Sinceramente, NO. Cuando estaba empezando con el negocio, recuerdo que me hablaron de una subvención que concedían a mujeres emprendedoras menores de 25 años y que estuviesen en paro un período mínimo de tiempo. Resultó que yo con vistas al futuro, antes de acabar la carrera, me inscribí como demandante de empleo porque no sabía aún lo que iba a hacer. Cuando ya tenía claro que deseaba aventurarme como emprendedora comencé con las obras de la clínica y me olvidé de este trámite burocrático. Resulta que me la denegaron por no haber renovado el paro. Increíble, pero cierto.

– Cuando se empieza de cero imaginamos que la captación de clientes/pacientes debe ser el objetivo más difícil.

La verdad es que tuve mucha suerte porque desde el primer día empezaron a entrar, solicitando información, muchas personas, potenciales clientes como pacientes. Es verdad que Colmenar Viejo no dejaba de ser un pueblo en donde casi todo el mundo se conocía, y mis padres, mi novio entonces y el resto de mi familia éramos autóctonos colmenareños, así que al principio mucha gente venía porque nos conocían. Luego poco a poco, gracias al boca a boca, llegaba a la consulta cada vez más gente.

– ¿El paciente valora la calidad del servicio o mira más el precio?

Pues hay de todo, gente que valora realmente tu trabajo profesional y la calidad del servicio y otros que miran más el precio y se deciden por lo más económico. A veces te dicen, sin pelos en la lengua, que el de la calle de más arriba lo hace más barato. Aunque yo considero que tengo unos baremos propios de la zona y muy adaptados a la actual situación económica del municipio, algo que hay que tener en cuenta siempre.

– En el sector sanitario se hace imprescindible la formación continua de los profesionales ¿Cómo se logra estar al día en las técnicas innovadoras que surgen constantemente?

Efectivamente, tenemos que reciclarnos cada dos por tres. Cada vez se estudian más técnicas, más alternativas, para poder dar un servicio completo al paciente y acelerar su curación. Los cursos y másteres, la mayoría de los profesionales, los llevamos a cabo durante los fines de semana, compaginándolo con nuestro trabajo diario. Esta formación supone una gran inversión también, porque los cursos son caros. Alguna de estas sesiones formativas conlleva también invertir en algún tipo de aparato nuevo para el centro.

– ¿Son las terapias alternativas un complemento a la fisioterapia?

¡Y por qué no! Nunca hay que descartar nada. Yo opino que si al paciente le funciona ¿Por qué no aplicar este complemento? Está claro que hay cosas en las que no creo, pero en otras sí. Por ejemplo, yo confío plenamente en la acupuntura; de hecho, hice un curso de acupuntura aplicada a la fisioterapia y hasta ahora he obtenido muy buenos resultados cuando lo he aplicado. Es más, a nivel personal, utilicé la acupuntura para un tratamiento en concreto y obtuve resultados inmediatos y muy positivos.

– Algunos fisios sufren desde muy jóvenes problemas de artritis en las manos y otras consecuencias derivadas de factores posturales ¿Esta profesión “machaca” físicamente más que la de médico o enfermero?

Efectivamente, es una profesión físicamente dura. A la larga solemos tener problemas en la articulación del pulgar, por la pinza de la mano, además de muchos problemas de espalda. En mi caso, sufro muchos problemas en  la espalda, la verdad sea dicha, por las malas posturas que adquirimos y porque tampoco fortalecemos esta parte del cuerpo como se debiera. Pero ya sabemos que hay un refrán que dice que “en casa del herrero, cuchillo de palo”. En ocasiones, cuando valoro a algunos pacientes, compruebo que yo estoy incluso peor que ellos.

Respecto a si esta profesión machaca más que la de médico o enfermero, creo todo depende de las posturas, constitución de la persona, estrés, etc… que sufra el profesional sanitario en cuestión. Te aseguro que aquí vienen médicos y enfermeros que padecen de muchas dolencias también.

– ¿Crees que la fisioterapia está plenamente integrada en el sistema sanitario o es el patito feo del sector?

Sinceramente, creo que en España falta mucho para equipararnos con otros países. Considero que debería formarse más un equipo interdisciplinar entre médico y fisio e incuso con más profesionales cuando sea necesario, como podólogos, enfermeros, psicólogos, pero en muchas ocasiones esto no es así. Demasiadas veces se echa por tierra a la fisioterapia. Es más, creo que aquí, en España no existe suficiente cultura de la fisioterapia preventiva, la que podría ahorrar costes en fármacos para el dolor.

De hecho, por ejemplo, en Francia, los hospitales generalistas tienen más fisios que en España y además pagan una parte del tratamiento en clínicas privadas.

– Parece un sector muy dado al intrusismo profesional.  

Desgraciadamente sí. Hay muchos fisios trabajando a domicilio sin estar colegiados, sin pagar impuestos, posiblemente hasta sin estar dados de alta como autónomos y masajistas sin ninguna titulación oficial en gimnasios y otras instalaciones que publicitan terapias propias del fisioterapeuta.

– ¿Qué cambiarías en la actual normativa que regula la actividad de los autónomos?

Seguros sociales más bajos para poder aumentar salarios al trabajador y recibir más ayudas cuando este trabajador se halla de baja por salud. No es de extrañar que existan los falsos autónomos u otra modalidad irregular por los altos gastos que conlleva mantener una plantilla. Hay que pensar que en nuestra profesión trabajamos con agenda, con horarios acordados con los pacientes y que solo tenemos dos manos. Si uno de nuestros trabajadores se encuentra de baja médica, la empresa, en este caso la clínica de fisioterapia, ha de seguir pagando el 100% de los seguros sociales con el complemento según convenio, pero ¿quién trata a sus pacientes? En estas situaciones la pequeña empresa corre con los gastos de ese salario sin poder atender a los pacientes del trabajador/fisio que está de baja. En una gran empresa este tipo de eventualidades no perjudican tanto económica y estructuralmente, pero en una pyme puede ser un drama.

Deberían hacer como en las situaciones de embarazo. Cuando he tenido una empleada de baja en ese estado, he podido contratar a alguien en su sustitución, gracias a ayudas para el abono de los seguros sociales y los salarios, sin verme perjudicada; en cambio, no sucede así cuando la baja es debida a enfermedad.

Así como el empleado recibe pagas extras y disfruta de vacaciones remuneradas, los autónomos “pagamos por estar de vacaciones”, porque durante ese período, cuando se cierra el negocio, no se obtienen ingresos o se reducen sustancialmente. Por eso opino que se debería eximir al autónomo de la cotización de un mes al año sin necesidad de darse de baja en la Tesorería de la Seguridad Social, considerándose a todos los efectos como mes efectivamente cotizado.

Y, por si fuera poco, en las bajas por enfermedad, la prestación económica percibida por los autónomos supone una miseria porque tenemos que seguir ingresando la cuota mensual.


Paloma Mora, autónoma y empresaria, colegiada nº 2.329 por el Colegio de Fisioterapeutas de Madrid.
Diplomatura en Fisioterapia en la Escuela Universitaria San Juan de Dios.
Especialista en Drenaje Linfático Manual: Título Propio impartido por la Universidad de Alcalá de Henares.
Especialista en Fisioterapia conservadora e invasiva del tratamiento del síndrome del dolor miofascial “puntos gatillo”: Título propio impartido por la Universidad de Alcalá de Henares.
Especialista en Metodología Osteopática, C.O (Certificado en Osteopatía), en la Escuela de Osteopatía de Madrid.
Vendajes funcionales, por Omphis Institute.
Método P.O.L.D de terapia manual, por Omphis Institute.
Diagnóstico fisioterápico, por Omphis Institute.
Fisioterapia Analítica basada en el Concepto Sohier, por Institut Company.
Masaje de Cyriax, por Omphis Institute.
Curso de Técnica Kabat, por Fisioformación.
D.D.S Cadenas Musculares, por la Unidad de Fisioterapia Fi-SYS Republic Space.
Pilates Suelo (MAT), por IACES.
Acupuntura para fisioterapeutas, por IACES.
Diagnóstico pediátrico, por Osteonad.

Fuente
Portal del Emprendedor de Fraternidad-Muprespa
Jesús Pedroso. Agosto 2018.

https://www.sumutua.com/es/emprendedores/actualidad/paloma_mora_fisio